| 1 cuota de $25.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000,00 |
| 2 cuotas de $14.936,25 | Total $29.872,50 | |
| 3 cuotas de $10.370,83 | Total $31.112,50 | |
| 6 cuotas de $5.912,91 | Total $35.477,50 | |
| 9 cuotas de $4.397,22 | Total $39.575,00 | |
| 12 cuotas de $3.700,00 | Total $44.400,00 |
| 1 cuota de $25.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $25.000,00 |
| 2 cuotas de $15.132,50 | Total $30.265,00 | |
| 3 cuotas de $10.318,33 | Total $30.955,00 | |
| 6 cuotas de $5.505,83 | Total $33.035,00 | |
| 9 cuotas de $3.985,27 | Total $35.867,50 | |
| 12 cuotas de $3.237,29 | Total $38.847,50 | |
| 24 cuotas de $2.208,22 | Total $52.997,50 |
| 3 cuotas de $10.448,33 | Total $31.345,00 | |
| 6 cuotas de $5.765,41 | Total $34.592,50 |
| 3 cuotas de $10.962,50 | Total $32.887,50 | |
| 6 cuotas de $6.159,16 | Total $36.955,00 | |
| 9 cuotas de $4.689,44 | Total $42.205,00 | |
| 12 cuotas de $3.894,58 | Total $46.735,00 |
| 18 cuotas de $2.512,08 | Total $45.217,50 |
Una casa enorme, un pueblo de playa vacío y un abuelo tan misterioso como entrañable: en Nunca vi un fantasma, Luciana De Luca y Francisco Cunha invitan a los lectores a sumergirse en una historia donde lo cotidiano se vuelve inquietante… y fascinante.
Tras el éxito de Nunca vi una bruja, este libro retoma el juego entre lo real y lo imaginario con una protagonista decidida a cumplir un objetivo claro: ver, por fin, un fantasma. Durante su estadía en la casa de su abuelo —un personaje excéntrico rodeado de máquinas y artefactos—, la niña explora un pueblo desierto fuera de temporada, donde los ruidos, los objetos en movimiento y los silencios parecen esconder algo más.
Con humor y suspenso, la historia construye una atmósfera en la que todo puede explicarse… o no. ¿Son fantasmas o simples coincidencias? ¿Hay algo más detrás de lo que vemos?
Como cierre, el libro incluye un divertido test que invita a los lectores a descubrir si alguna vez estuvieron frente a un verdadero fantasma. Además, su tapa troquelada les permite colocarse detrás de los anteojos del fantasma y convertirse, por un momento, en parte del juego.
Ideal para primeros lectores y para compartir en familia, Nunca vi un fantasma combina intriga, humor y ternura en una historia que invita a mirar dos veces… por las dudas.
