| 1 cuota de $30.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $30.000,00 |
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Martín tiene un osito, su osito se llama Luis. Ambos son grandes amigos y comparten todo el día juntos, juegos en la plaza, los días de lluvia hacen picnic dentro de la casa de Martín.
Un día Luis se despertó triste porque sabiendo lo que le sucedía no se atrevía a contarle a su amigo.
Martín hizo todo lo posible para que Luis se sienta contento, lo llevó a la plaza, lo hamaco, pero nada lo animaba. El niño decepcionado de todos sus intentos fallidos para alegrarlo, volvió a preguntarle a Luis su osito, que le sucedía.
Luis estaba asustado porque él creía que si le contaba la verdad de lo que estaba sucediendo, Martín dejaría de ser su amigo, pero Martín con toda delicadeza y amor le dijo que siempre serían amigos. Luis respiró profundamente y le compartió su verdad a su amigo, Luis no se sentía como Luis sino como Luisa y siempre lo sintió así, en vez de tener un moño en el cuello lo quería llevar en su cabeza. Martín por lo contrario de enojarse lo abrazó y le dijo algo muy importante: a él no le interesaba si Luis era Luis o Luisa, a Martín lo único que le interesa es la amistad que tienen y que su amigo esté bien.
Este cuento con oraciones simples y con ilustraciones claras nos demuestran que las infancias no manejan los prejuicios que sí manejan el mundo de adultos y adultas.
